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Flujos, sólo flujos

Tal ha sido mi primario interés en estos temas del Riachuelo, del estuario y de los demás tributarios, en estado catatónico o en terapia intensiva.

De la mirada a ellos logro acercar originalidades que no parecen haber sido rescatadas por otros. Por ello me empeño en trabajar en estos enfoques, dejando el monumental problema cultural de la contaminación para los que tienen menos años.

Ya he dicho repetidas veces, que de no mediar atención a los flujos, todo en nuestras riberas estuariales urbanas, deviene en polución.

Pretender llevar controles de limnología sanitaria en inmediaciones del borde estuarial del Dock Sud, es tarea imposible. Estos temas nada tienen que ver con el Riachuelo, pues responden a vertederos que arrojan sus miserias en directo por el frente estuarial.

Nada tienen que ver con contaminación alguna, pues sus materias no son biodegradables.

Nada tienen que ver con los flujos muertos del Riachuelo, pues, repito, son externas a él.

Con la clara manifestación de rumbos bien a contrapelo de descensos que la deriva litoral destaca en ellos.

Con la clara manifestación de flocular y quedar conformando en las riberas inmediatas al Norte de sus salidas, extendidas e inamovibles coalescencias.

¡Limnología sanitaria aquí!. Sólo mandinga perdería así su tiempo.

Todo este panorama al descubierto con décadas de inacción de todos los gobiernos, incapaces de enfrentar los intereses de las grandes empresas que allí deprecian, tampoco fue estudiado por el Instituto Nacional del Agua en lo que hace a la deriva litoral que opera en esas riberas, en oportunidad alguna. Y si lo hicieron, bien se guardaron de comentar sus resultados.

La Dirección de Proyectos de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación, encargada de las demarcaciones de líneas de ribera en las vías navegables, tampoco ha acercado información con respecto a la crisis de los flujos en áreas ribereñas estuariales, desde el Luján hasta estos vertederos del Dock Sud.

Las cartas naúticas de dos décadas atrás marcaban 0,4 nudos en los descensos para las áreas vecinas a dársena Norte. En tanto, algo más al Sur ya reconocían flujos en descenso del orden de 1,4 nudos.

Nunca hicieron referencia a estimación alguna de la deriva litoral; ni de sus anchos, ni de sus velocidades.

Me gustaría saber en cuántas oportunidades hicieron defensa de una línea de ribera en estas áreas tan críticas para los flujos en la última década.

Cómo es entones que ellos y el Instituto Nacional del Agua pudieran haber dado aprobación al establecimiento de una planta de tratamiento de basura y a la acumulación de miles de toneladas de basura en estas riberas sureñas de la ciudad de Buenos Aires, sin alcanzarnos mínimos antecedentes editados y publicados de experiencia concreta en derivas litorales, que permitieran sembrar esos conocimientos básicos que apuntan a discernir los cuidados del ambiente en las riberas;

y en particular las que caben a estas áreas tan comprometidas por violaciones a las líneas de ribera y con afectaciones a todo tipo de flujos. Ver carta de 1890 y sus correlatos en las líneas de ribera naturales bien bastardeadas, en la de 1980.

Cómo es que nunca hicieron reconocimiento en sus publicaciones de estos temas de la deriva litoral que son fundamentales para considerar las derivas de las aguas vertidas de toda la ciudad, comienzo original del trabajo natural de dispersión.

Repito: estas derivas litorales guardan hipersincronicidad mareal y marchan contrarias a los flujos en descenso. Por ello, muy poco trabajo me costó editarlas con imagen satelital secuenciada y tras 14,6 Kms de ascensos verlas arribar hasta Palermo, donde concluyeron, por convección externa, metiéndose directamente en las tomas de potabilización de aguas.

¿Acaso alguna vez el INA hizo advertencia de los que muestran esas imágenes publicadas hace dos años? ¿Acaso hay trucos engañosos en ellas?

O acaso el truco viene dado en las modelaciones matemáticas de todos los consultores públicos y privados que durante los últimos 20 años han venido asumiendo encargos para la vigilancia de esas tomas.

Mi compromiso con las imágenes recae en haberlas rescatado del Google Earth y haberlas publicado en la web.

El compromiso de los consultores es infinitamente mayor y sin embargo...

Por qué tendríamos que confiar hoy en la veracidad y seriedad de sus trabajos si durante 20 años, merced a sus modelaciones matemáticas decían que todo se controlaba bien con el piloto automático de sus modelaciones.

Esas imágenes dicen bien lo contrario; y en términos escalofriantes. Tan escalofriantes que nuca fueron imaginados en las variables que asistían sus modelaciones matemáticas.

¿Quién habló alguna vez desde ellas de deriva litoral y de convección externa desprendiéndose hacia las tomas de agua de potabilización?

¿Quién fue el que habló de sus anchos naturales y de sus anchos degradados tan extensos que se dió a bautizarlos para calificar lo que nadie antes había señalado, -aunque es bien probable ellos lo hayan advertido hace décadas-?

Por qué tendríamos que aceptar que su impresionante laboratorio en mecánica de fluidos de Ezeiza no fuera más que sencillamente obsoleto para modelar con inclusión de variables que mirasen al calor, transferencia de masa sedimentaria, convecciones internas y externas, capas límites térmica e hidroquímica y flujos extremadamente sensibles a las mil atropellos que los mortales aportamos a las riberas, afectando a la deriva litoral.

¿A qué seguir embelesados con ese laboratorio y las modelaciones que él sostiene, sin antes escuchar confesión de sus irredimibles pobrezas?

Pedir semejante confesión puede parecer poco piadoso, pero muchísimo más grave es mirar los resultados de la falta de confesión.

Francisco Javier de Amorrortu, 13/9/08

 

Nota presentada a la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables

Buenos Aires, 15/9/08. Al Sr Ricardo Luján, al Sr José Beni y al Sr Juan José Morelli, en este orden, responsables en la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de las demarcaciones de líneas de ribera en vías navegables que pudieran haber dado o estar a punto de dar su visto bueno al avance sobre áreas costaneras y por ende, sobre claras líneas de ribera, pudiendo extender alguna clase de obvia conformidad a la instalación de una planta de tratamiento y  posterior acumulación de miles de toneladas de basura diarias que el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires imagina viable instalar en las riberas urbanas en algún lugar peninsular a crear entre Dársena Norte y el Dock Sur.

Que aún suponiendo contaran con un estudio del Instituto Nacional del Agua ponemos en duda la mirada específica nunca publicada que pudiera estar refiriendo a la deriva litoral;

que recorriendo todas las riberas estuariales sostiene hipersincronicidad mareal y así enviará los futuros percolados hacia el Norte ribereño a un área que ya pena por sus flujos, encerrada como quedó por las sedimentaciones al Oeste del Canal Emilio Mitre.

Nunca el INA se ocupó de hacer estudios sobre deriva litoral Ver http://www.muertesdelriachuelo.com.ar/boca13.html; nunca nos entregó comprensión de la función que cumplen los cordones litorales; y para entender su formación nos remite a una página de catecismo de mecánica de fluídos algo más que medioeval en analogías montadas sobre olas oblicuas;  

nunca incluyó en sus segmentos de flujos dispersivos y mucho menos como segmento primario, al de la sección vertical de flujos que se manifiesta en la deriva litoral;

nunca modeló en su laboratorio de mecánica de fluidos con inclusión de calor, transferencia de masa sedimentaria y termodinámica para entender estos procesos y por ello queda atada, repito, a catecismos;

ignoramos si fueron considerados en sus modelaciones los flujos hiperpicnales que orillan, remontando casi amuradas, las riberas al Norte del Dock Sur ;

ignoramos si ha prestado alguna vez atención a los vertederos urbanos, a sus salidas al estuario, y al control primario de sus flujos y dispersión, pues en el trabajo sobre “Balance de nutrientes” que firman Patricia Jaime y Angel Menéndez, las muestras más cercanas aparecen tomadas a 500 mts de la costa; y no es allí donde se juega la partida de los flujos de la deriva litoral.

Por ello, no consideramos el acierto de estos trabajos si pretendieran extrapolarse a las riberas inmediatas urbanas donde concluirán esos percolados con paupérrimas posibilidades de dispersión antes de barrer las riberas urbanas norteñas.

Nunca aparecen en sus modelaciones variables que arrimen consideraciones a capa límite térmica  e hidroquímica.

Nunca aparecen en sus trabajos, imágenes satelitales de gran resolución que permitan visualizar lo que luego imaginan ellos certeramente modelado.

Los consideraremos tan responsables como Uds de atentar contra los ambientes naturales por presentar tareas avaladoras de supuesta gran estimación científica con ausencia de referencias específicas a estas áreas ribereñas urbanas y al segmento primario correspondiente a la sección vertical de flujos;

cuyas contrapartidas en la energía de los corredores naturales de flujos costaneros alcanzan pobrezas tan concretas, que facilitan el ensanche de la deriva litoral de dos a veinte veces su ancho natural .

Los oscurantismos matemáticos que dicen avalar estos estudios, repito, no encuentran traducción en imagen alguna, sino todo lo contrario.

A esto se suma la actitud del INA que ha vivido siempre esquivando meter sus narices en estas áreas por motivos que cualquiera puede imaginar.

Será insuficiente decir que el INA pudiera estar aprobando estos proyectos, sin dar a conocer qué responsabilidad concreta asumirían justificando la aberrante propuesta del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Si creen que sus trabajos pudieran asumir la carga de responsabilidad que el Gobierno de la ciudad traduciría con mención a “estudios del INA”, que lo expresen con todas las letras para ver de qué hablan y qué asumen; dando a conocer esos estudios y los niveles de compromiso, repito, que estiman asumir.

De igual manera asuman Uds. la responsabilidad que les cabe en la demarcación de la línea de ribera que deslinde el dominio público del Estado del dominio privado del Estado; sin hacer concesiones de ninguna clase sobre las áreas de dominio público;

advirtiéndolos también corresponsables por el daño ambiental que generarían los percolados de estas acumulaciones de basuras en las riberas urbanas que son recorridas por la deriva litoral;

cuyos flujos, al igual que los de los corredores naturales de flujos costaneros,  también son obligada materia de vuestros observantes cuidados.

Por imperio de las leyes 25831 y 25688 solicito toda la información que al respecto de estas posibles autorizaciones y/o demarcaciones pudiera obrar en vuestro poder.

Atte. Francisco Javier de Amorrortu

La imagen anterior nos descubre una masa negra pegada a las riberas estuariales urbanas, enorme en longitud y ancho. Alcanzando los 4 Kms de ancho, cuando no debería superar los 150 a 180 mts de mantenerse vivas las energías del corredor natural de flujos costaneros.

En su trabajo sobre "Balance de nutrientes", Patricia Jaime y Ángel Menéndez refiriendo de la geometría de segmentos de flujo con que ellos modelan, señalan que el tiempo de  dispersión lateral Tl' disminuye por debajo de 0,1 cuando las mareas empiezan a actuar, y la dispersión lateral, -que según ellos dicen conforma el primer segmento dispersivo-, desaparece.

A mi me toca señalar que el primer segmento dispersivo, (Tv', tiempo de dispersión por traslación vertical), está localizado en la deriva litoral (esa que muestra la ancha banda llena de vertidos ajenos al agua); que no sólo conserva hipersincronicidad mareal y por lo tanto no se ve afectado por las mareas, sino que en las aguas someras por donde transcurre su accionar, los procesos convectivos internos que en ella operan en traslación vertical, ascendente-descendente, alcanzan un tiempo dispersivo muy prolongado marchando en sentido contrario a los flujos en descenso.

Esas derivas litorales alcanzan rápidamente a extender sus anchos naturales hasta 10 y 20 veces, toda vez que los corredores naturales de flujos costaneros pierden la energía que le pone límites a la primera.

En estas áreas tan extendidas, si bien hay inicio de dispersión, no hay salida al exterior. Exterior que aparece calificado por flujos en descenso y que se alcanza en el segundo segmento dispersivo (que ellos consideran el primero), mediante la convección externa o traslación lateral de flujos.  

Estos problemas de las bandas de deriva litoral superextendidas se regalan con terror en los 80 Kms2 del sector entre el Emilio Mitre y la costa urbana, entre san Isidro y Palermo.

Allí los flujos de los tributarios parecen muertos. Y aquí cabe, por supuesto, una mirada a saneamiento hidrológico, para introducir a posterior corrección hidráulica asistida con comprensiones derivadas de termodinámica.

Ver estos temas en la página siguiente boca13.html

Francisco Javier de Amorrortu 18/9/08