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Derivando por Mar del Plata

Amén del despiste algo más que centenario de fundar la deriva litoral sobre la acción una ola oblicua que ya hemos epilogado, se advierte también el mentar todo tipo de corrientes paralelas a la costa y sin importar su distancia, como "deriva litoral".

El corredor de flujos convectivos internos que llamamos "deriva litoral" necesita de aguas someras que usualmente se regalan en los primeros 100 a 200 metros de la orilla, de acuerdo al perfil de fondo. Todos los demás corredores paralelos y a más de 500 mts de distancia de ella, merecen otro nombre. Póngale Ud el que quiera.

Corredores convectivos naturales internos los hay de variados tipos, entre ellos, este de la deriva litoral. Pero no cabe generalizar como "deriva litoral" a todos los corredores de flujos convectivos. Incluso, la porción que sigue a estos también son convectivos, pero externos. Por ello es importante alcanzar a discernir y no confundir segmentos de flujos. Discerniendo así, es muy interesante el estudio de transferencias en aquellos que aparecen apareados.

La deriva litoral necesita también de los aportes tributarios de aguas más caldas que las que en ella operan para reavivar el gradiente térmico que la inspira.

Por este motivo es muy importante alcanzar conciencia de su importancia, cuidando las "costas blandas", así como la dirección de salida de los tributarios y vertederos urbanos; ya sean de aguas pluviales, como de aguas servidas.

Estas materias que menciono son tan ajenas a conciencia de investigadores y técnicos en mecánica de fluidos que aprecio seguir cultivando solo esta tarea preventiva que encuentra apoyo en la deriva litoral.

La mescolanza de criterios sobre estos temas por quienes olfatean algo importante en ella pero aún no aciertan en imagen y conceptualización, luce en la siguiente nota publicada por "Nuestro mar" y viene referido a las tareas de dragado previstas para el Puerto de Mar del Plata:

"Con respecto al posible uso de los sedimentos removidos para la recarga de playas, hasta el momento sólo se ha comprobado que es apto para tal fin el material extraído del canal de acceso exterior y zonas preventivas. Estos sedimentos serán por lo tanto refulados  sobre las playas que se encuentran al norte de Cabo Corrientes exclusivamente, por cuanto de arrojarlos en el sector hacia el sur de dicho cabo, retornarían al canal.

Dragar con herramienta de arrastre es cargar en bodega para luego vaciar en áreas de suficiente profundidad y buenos flujos. Por eso ya estamos despistados cuando anunciamos "refulados" sobre las playas.

"Cabe aclarar que no se prevé la utilización de las técnicas propias del “repoblamiento” de playas, consistentes en el bombeo del material desde la draga hasta la playa misma a través de tendidos de tuberías. Se trata en este caso, de un simple vuelco del material en el mar, en proximidades de las playas, desde una distancia que resulte segura para la navegación de la draga. El resto de la tarea quedará así supeditada a la acción de la deriva litoral".

Volcar a una distancia que resulte segura para la navegación de la draga es operar por fuera de la estrecha área de la deriva litoral. Por eso es inútil esperar milagros. La arena no migrará hacia las playas, sino hacia afuera por la fuerte convección externa que reina en el área fruto de tantos bastardeos.

"En los casos en que no se encuentren las condiciones adecuadas para este tipo de aproximación, el material será volcado en un vaciadero dispuesto para tal fin".

"El organismo administrador enfatizó respecto de este tema, que la razón principal de la obra es el dragado del canal de acceso y la mejora de su condición actual y que, el arrojar el material de refulado sobre las distintas playas, es un objetivo secundario".

Volvemos a repetir: vaciar las bodegas cargadas de sedimentos de una draga de arrastre, no es refular, sino volcar sedimentos sin más.

La deriva litoral en estas áreas del litoral atlántico plagadas de obranzas ha sido tan bastardeada por estas, que sólo es dable hablar de convección forzada externa negativa; y la más opuesta a los beneficios que alcanza la deriva litoral.

Hasta que no desaparezcan estas torpes obranzas, algunas bien centenarias, la deriva litoral será una ilusión. Eliminación de obranzas que incluyen el rediseño de salida de todos los tributarios y vertederos urbanos.

Por ello es imaginable que por el momento sólo sea dable divulgar estos conocimientos antes de ver algún lejano día, transformaciones y provechos.

Luego habrá que ponerse a estudiar y será con modelos nuevos a desarrollar; al igual que las modelizaciones si es que logran fundar un nuevo laboratorio, pues el de mecánica de fluidos, a estos fines es obsoleto.

Las imágenes que siguen de Mar del Plata y Necochea hablan por sí solas.

Generar ilusiones de que la draga Mendoza aliviará los problemas de la erosión de las playas, es sólo eso: una ilusión. Que no acarrea mentiras, sino despistes conceptuales primarios que no deben sorprender, pues todos nuestros físicos en dinámica costera son fieles al mismo catecismo de ola oblicua de sus pares de ultramar y ningún concilio está previsto para aggiornarlos.

A continuación de estas dos imágenes van otras de la costa de Mar del Plata mostrando los inefables engendros con que se dieron a estimular el serrucho en las riberas.

Un informe de Rubén López y Silvia Marcomimi dan cuenta de los balances desastrosos de estas obranzas que presumían alcanzar defensa.

     

 

 
 

 

A estos tozudos bien inútiles esfuerzos no queda más remedio que mostrarlos para ver si de esa forma se animan a renegar del catecismo medioeval de ola oblicua que los tiene embelesados y empiezan a considerar las ventajas de echar mirada a convecciones naturales internas del color que sean.

Incorporo a este capítulo algunas imágenes de la salida de la laguna de Mar Chiquita porque la tontería que han hecho allí es tan grave como fácil de solucionar. Basta con quitar los tres cuernitos que le han agregado en la misma punta de la barra de salida después de pegar la curva el cordón.

El globo de sedimentos que aparece a la altura de la letra f de frustrada, es el primero de los tapones que vemos aquí aflorar. En la foto anterior aparece marcado con una línea blanca el perímetro del segunto tapón.

Los sedimentos -löss fluvial- que vienen suspendidos en el agua de la laguna descargan naturalmente por capa límite térmica ese precioso borde cuspidado que caracteriza a los cordones litorales de todo el planeta; y vendrían a prolongar esa peninsulita que sigue a la curva de salida y quedara por la gracia del hombre, trunca.

Si el esfuerzo por dar una lectura atenta a esta página fuera motivo de agotamiento, sugiero dar una rápida lectura a un hipertexto que ventila el alma y la deja casi nueva.

Gracias Querida Alflora

Francisco Javier de Amorrortu, 23 de Agosto del 2009

 

 

¿Mar del Plata a la deriva? Artículo publicado en la revista 7600 por Natalia Prieto

La erosión que afecta a las costas marplatenses es un  gravísimo problema, público y notorio. Tan notorio, que ya es parte de nuestra costumbre de olvidar y penar. Alcanza con mirar la cartografía o, más simple aún, las fotos de familia tomadas desde algún punto geográfico de la ciudad, ya sea hacia el norte o hacia el sur.

La única realidad es que el mar avanza y nada ni nadie lo detiene. Normal, -se dirá-; es la naturaleza. ¡Pero si esas playas estaban allí desde hace miles de años; cómo es posible que en el tiempo que cargan dos generaciones humanas desaparezcan!?

¿Fue Madre natura la responsable; o aquel que hace 10 siglos en esta jarcha mozárabe era así recordado? “Como si fueras hijito ajeno, ya no te duermes más en mi seno”.

Durante décadas se dieron a múltiples y diversas obranzas para evitar que el Atlántico siguiera carcomiendo las costas. Obranzas que en un tiempo parecían garantizar el propósito que perseguían. Hoy nadie arriesgaría a usar la palabra “garantía”.

A pesar de tantas opiniones vertidas buscando solución al problema, sean estas emanadas desde los ámbitos ambientalistas, catedráticos o gubernamentales, las soluciones siguen sin aparecer.

Algunas medidas obraron como parches (recordar el "refulado" de hace más de una década en Playa Grande, el Centro y La Perla), pero no alcanzaron sustentabilidad en el largo plazo.
El informe de los físicos en dinámica costera Rubén A. López y Silvia C. Marcomini en su EVALUACIÓN DE OBRAS DE DEFENSA EN COSTAS DE DUNAS, no podría ser más demoledor. Y a su vez, la Dirección de Hidráulica Provincial no podría estar más en la luna, dice nuestro interlocutor.

Desde su pagina web http://www.derivalitoral.com.ar/mardelplata.html  Francisco Javier de Amorrortu nos acerca su opinión tras haber dedicado los últimos tres años al estudio de las corrientes ribereñas en aguas someras, tanto estuariales como marítimas, llegando a concluir que el problema en las riberas ni siquiera está enfocado, pues sólo con mecánica de fluidos es imposible acertar a mirarlo.
 
“Si no acceden a mirar desde termodinámica las convecciones naturales internas y externas que acarician las riberas de todo el planeta, jamás entenderán estos procesos y por supuesto, nunca acertarán en soluciones. En Holanda se ha hecho famoso Ronald Waterman hablando de “costas blandas”; pero aún así no nos alcanza explicación de por qué esta expresión pudiera ayudarnos. Sin embargo, al menos nos abre sospecha de que todas nuestras famosas y tan queridas escolleras se dan de traste con esta expresión; debido a que todas y cada una de ellas se ha ocupado expresamente de cortar la “deriva litoral”.

¿Qué es la deriva litoral? Es un estrecho corredor de flujos inmediato y paralelo a la costa que alimenta sus transferencias de la energía acumulada en aguas someras y aprecia las recargas tributarias. Sus flujos son considerados en el segmento de los llamados “verticales” turbulentos. Generalización que sólo habla de la pobreza con que la mecánica de fluidos los ha venido ninguneando y acreditando su energía a una “ola oblicua” consagrada en viejos catecismos académicos, que Amorrortu considera medioevales.

“La deriva litoral fue y será siempre la eterna aliada de las costas. La que siempre las protegió de todo tipo de erosión. Desde mecánica de fluidos nunca la entendieron y es por ello que no aciertan ni a comenzar a encontrar solución”, señala Amorrortu.

“Mirada desde termodinámica, la deriva litoral es definida como un corredor de flujos convectivos naturales internos de energía positiva, que sostiene una dirección determinada por la presencia de un vector externo sellando su destino; destino que la deriva litoral transita en forma maravillosa, protegida por una “capa límite” térmica que le permite desplazarse a resguardo de un cordón litoral que ella misma borda, sin pérdida de su energía, que por ello es calificada “positiva”.

Este corredor de flujos tiene su origen, su despegue convectivo, en un gradiente térmico que le da la orden de partida. Gradiente térmico que cumpliendo con mucha sutileza la segunda ley de la termodinámica, prueba la extrema sencillez “desorientadora” con que aparece formulada la ley. Particularísimas transferencias de energía que siempre quedan soslayadas por las convecciones externas. Y por ello, siempre que mencionamos la palabra termodinámica nos remitimos a las calderas a vapor y motores a explosión, que con un gasto infernal de energía hacen su trabajo. Pero tan distintas son estas transferencias convectivas “externas” de las “internas”, que por ello, por su enorme gasto son calificadas como de energía negativa”.

Para darnos un ejemplo que nos ilumine un poquito el sendero que las diferencia, refiere Amorrortu de la corriente cálida del Golfo; que recorriendo 8.000 Km transita el océano sin pérdidas de sus formidables energías. Tan formidables que superan 100 veces toda la energía consumida por el Hombre en el planeta, sin consumirse, ni pasar factura. La corriente cálida del Golfo de Méjico va mucho más allá de sus orígenes como “deriva litoral”, para proseguir su camino convectivo interno a través de un océano que la ve pasar respetuoso y sorprendido.

Las derivas litorales se expresan como tales en áreas ribereñas; y harían mucho mejor su camino si cosecharan vínculos con los tributarios y vertederos urbanos que retroalimentarían su gradiente térmico remozando su entropía.

No sólo no reciben esta ayuda, sino que amén de ver cortado su paso por inútiles escolleras, encuentra adicionales problemas por las direcciones transversales a su eje que el hombre ha impreso a las salida de los tributarios y a todos los vertederos y escurrimientos urbanos, sin jamás haberse percatado de la delicadísima condición exigida a estos para hacer efectiva su salida, al tiempo de no perjudicar la deriva.

Cada uno de estas salidas “malparidas” -así las llama Amorrortu-, induce a la convección interna -constitutiva de la deriva litoral-, a convertirse en externa. Y con ello, adiós las playas. Ver http://www.derivalitoral.com.ar/convexterna.html y http://www.alestuariodelplata.com.ar/contrastes.html /contrastes2.html y /contrastes3.html

La convección externa es un segmento de flujos que sigue a la estrecha deriva litoral (convección interna). Cuando ambas conservan su condición “natural” su contacto se manifiesta en una amplia curva transfiriendo energías de un segmento al otro.

La carga sedimentaria transportada por el primero, era depositada en la capa límite térmica que separaba ambos segmentos, en forma de prolijo cordón de borde cuspidado que eternamente ofrecía protección a la deriva litoral, al tiempo que le permitía entregar su carga sedimentaria en forma extraordinariamente ordenada.

Estos cordones litorales son los responsables de todas las acreencias costaneras que jamás se imaginaron como pérdida. La hidrotermogeomorfología histórica reconoce más de 100 Kms transversales al frente marítimo bonaerense generados por la deriva litoral y sus sucesivos cordones litorales protectores.

La deriva litoral no sólo es entonces protectora de la erosión de las riberas, sino que es gestora de extraordinarias acreeencias.

¡¿Cómo es posible ignorar estos procesos?! es pregunta que tienen que hacer a los catecúmenos de la “ola oblicua” dice Amorrortu
 
La deriva litoral se descubre pegada a la costa, en anchos que al menos en nuestro estuario no superan los 150 a 180 metros, marchando en dirección impuesta por las mayores energías de los reflujos y sosteniendo por ello, hipersincronicidad mareal, sostuvo Amorrortu.

“Cuando no hay sistema de deriva litoral, cuando no hay sistema convectivo interno, añade, sólo hay forzada convección externa: la que muestran las fotos de Mar del Plata y Necochea literalmente robando a 90°, la arena hacia afuera”.

La "protección" que siempre tuvieron estas aguas caldas llevando sedimentos en paralelo a las costas, cuspidando cordones y regalando acreencias sin pérdidas e incluso, sumando "acreencias" costaneras, todo se perdió”, finalizó. Asi estan las cosas en nuestra pobre cosmovisión de los flujos viendo cómo todas las soluciones propuestas van de mal en peor.

La solución pasa por recrear a continuación de la escollera Norte un perfil sumergido suficientemente bajo y extendido que fecunde en “calor”. Ese es el nombre que en termodinámica se asigna al trabajo. Desde ese trabajo se generará la ausente deriva litoral que devolverá la protección perdida a las playas marplatenses.

Para ello, no sólo es necesario eliminar todas las obranzas “duras”, sino que el destino de los sedimentos dragados tiene que estar apoyando la creación de esa fuente de acumulación de energía en la región inmediata anterior al área que buscamos sanear.

Por supuesto, todas las salidas tributarias, grandes y pequeños, vertederos y escurrimientos superficiales urbanos, tienen que apuntar a salida paralela muy discreta que acompañe la deriva litoral. Para ello, tomen ejemplo de los cordones litorales, de sus curvas de entrada al sistema interno y de salida al segmento convectivo externo. Allí aprenderán a ser delicados con estos temas y disfrutarán de apreciar cómo Madre Natura se ocupó eternamente de hacer fecundas estas sutiles transferencias de energías.

Francisco Javier de Amorrortu para la revista 7600