3AX34.pdf

35. Cuenca del Salado . Su división en términos políticos viene planteada por una línea divisoria de Teodolina a Samborombón.

Pero en términos geológicos cabe reconocer en un tardío mioceno los desarrollos pampeanosa partir del ligero plegamiento al Sur de las sierras de San Luis, obligando a los flujos cordilleranos a rumbear al Sur para comenzar a forjar sucesivos cordones litorales en el mar llamado Brazo de Tetis. Los suelos salinos que se forjaron, no son fruto de un mar “paranaense”, sino de salitrales cordilleranos

Respecto de esta mentada cuenca del Salado aprecio señalar que nunca fue en los últimos 500.000 años "cuenca", sino "la propina" que le dejaron al Río V por haber oficiado los delicados gradientes térmicos determinantes de las advecciones de los sedimentos y flujos cordilleranos durante al menos los últimos 2,5 millones de años.

La expresión "cuenca de sedimentación" ya nos pone en alerta del carácter o aprecio gravitacional que se supone reina en ella. En lugar de estimar cuáles son sus virtudes o aptitudes para estimular las dinámicas de los transportes sedimentarios, los geólogos apuran aprecios a los depósitos. Siempre ha sido así y no será menor el esfuerzo para cambiar de actitud.

La caída de la manzana ha quedado rigidizada en su física matemática. Se miran caudales de entrada y de salida y en modelos de caja negra resuelven lo que nunca modelizaron, ni infirieron por fuera de las variables conocidas. Nunca tuvieron presente alguno los sistemas “convectivos” y los determinantes horizontales “advectivos”. Con semejante economía es inevitable que después de 380 años les cueste abrir los ojos a las energías que brotan en Natura.

El ligero y gradual plegamiento al Sur de las sierras de San Luis impidiendo la salida Oeste-Este de los flujos cordilleranos de los antepasados del Tunuyán, Diamante, Atuel y tantos que ya borraron sus huellas, obligaron a buscar salidas al Sur por latitud 35º S , longitud 65º 40' O, y a medida que el plegamiento aumentaba y los senos de salida se tapaban seguir descendiendo hasta los 38º S.

Este proceso es el responsable, junto a los al Norte comparables de los Río IV y III, de la formación de al menos los últimos 700 m de suelos pampeanos hasta hoy atribuidos al sistema paranaense. Que por ello doy en llamar mar pampeano, dejando las dunas para el recuerdo de los despistes geológicos en postrer olvido.

La salida hacia el O, N y NE de los sedimentos y flujos cordilleranos cuyas advecciones fueran suscitadas por los flujos de estos tres cursos serranos, recibió como premio sus correspondientes "propinas", a las que la voz "cuenca" les queda un poco grande.

Querer resolver la "personalidad" de estas "cuencas" con créditos del cretácico a 7000 m de profundidad, habla de que el imaginario humano no tiene límites. Tampoco su catecuménica analógica mecánica ceguera.

Las ríadas que se advierten a la derecha de la imagen conforman formidables conos de deyección de aportes sedimentarios cordilleranos con registros geomorfológicos que hablan de grandes caudales y energías en un tardío mioceno; con bocas de ingresos en las actuales cotas a 300 y 250 m, a las salidas en la interfaz de un mar pampeano miocénico en las actuales cotas de los 200 a los 150 m.

Estas formidables energías vienen acreditadas por la amplitud de las rías y su persistente reiteración, progradando al Sur en número aprox a los 12 hasta el eje de las Encadenadas y 4 adicionales hasta el eje de la ría de Bahía Blanca. Progadación que responde, reitero, al desarrollo de la fractura terciaria al Sur de las sierras de San Luis, impidiendo que cursos como el Tunuyán, Desaguadero, Diamante y Atuel continuaran oficiando sus descargas en la dirección O-E. marpampeano  1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10

Rías que aún hoy acercan registros visuales satelitales superlativos, exhibiendo en la longitud aprox a los 66º O y desde los 34º 35' a los 38º S, frecuencias del orden de los 22 a los 25 Kms. y largos que hoy aún descubren 50 Kms en el primero al Norte, hasta 200 Kms en los que le siguen al Sur. La imagen muestra las acreencias que seguían a continuación de estas rías en la interfaz del retiro gradual del mar pampeano miocénico, por generación de cordones litorales de salidas estuariales en un área al O de unos 100 Km de ancho, por 300 Km de largo. Area expresada entre las líneas de la imagen que sigue

Estas deposiciones del löss fluvial que seguía a los conos de deyección de las primeras 8 rías, no descubren al ojo satelital sus secuencias geomorfológicas de O a E, tan visibles como de las 4 rías que vienen tratadas en el punto d).Las deposiciones por cordones litorales sucesivos de estas primeras 8 rías arrancan en 34º 30' S - 65º O, progradando al Sur hasta 36º 30' - 64º 25' O.

d) a las manifestaciones también correspondientes al retiro gradual del mar paranaense, de una generación de cordones litorales de salidas estuariales que conservan registros hidromorfológicos de sus dinámicas y reiteradas generaciones en huellas muy bien definidas (+ de 30) con frecuencias de 4 a 4,5 Km dando cuenta de las aptitudes de las energías convectivas para el transporte sedimentario

Apreciamos sus desarrollos en gran exhibición de visibilidad en 36º 05' S - 63 18' O hasta 33º14' S - 63º 14' O; y los últimos, alcanzando arranque visible en 36º 23' S - 62º 30' O.

Tras la fractura terciaria generada al Sur de las sierras de San Luis, aquí descubrimos al Río 5º oficiando los servicios de prestar en el Cuaternario, el gradiente térmico determinante de las advecciones de los sistemas anteriormente señalados. Mereciendo aprecios los mutantes y obligados deslindes que fue encontrando el Río Quinto en su devenir y sucesivos compromisos con los Río Cuarto y Tercero.

Vicisitudes del Salado

Salado . 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . 14 . 15 . 16 . 17

En particular y ya llegados a las planicies y cotas por debajo de los 200 m/s.n.m, nuestro trabajo apreciará contrastar las inferencias mecánicas atribuídas al viento (Iriondo-Kröhling), con las termodinámicas que en estos últimos años venimos en planicies advirtiendo responsables de las salidas tributarias a los cuerpos de agua marinos

A esas energías convectivas acreditamos las interminables acreencias generadas por los cordones litorales que descartamos hayan sido formados por olas oblicuas; y como parte fundamental de estos ecosistemas, destacamos las baterías convectivas apropiadas en los esteros y bañados aledaños, que por costas blandas y bordes lábiles transfieren esas irremplazables energías convectivas a las sangrías mayores. Estos cambios de paradigma en mecánica de fluídos, alcanzan y sobran para contrastar los catecismos de sedimentología.

Si bien es indiscutible que los transportes de suelos calizos marinos cordilleranos han estado activos por más de 10 millones de años y son los responsables de los suelos de estas pampas, en estas longitudes cercanas al inicio de las grandes planicies, las dinámicas de los transportes sedimentarios hasta hoy referidos mayormente a la acción de los vientos del SO, no son a inferir en esos términos mecánicos, sino básicamente convectivos y advectivos de löss fluviales.

Muy distintos aprecios energéticos caben por cierto, en lontitudes más al Oeste, frutos de desglaciaciones y sedimentos transferidos por fuertes erosiones y pendientes en las cuencas superiores, que son de estimar en términos mecánicos con un apropiado mix de energías convectivas en muchos tramos de las cuencas medias. Ya lo veremos cuando estudiemos los avatares padecidos por el río Atuel.

Pero llegados a las actuales cotas por debajo de los 300 m, en la transición de energías gravitacionales a convectivas, cabe advertir este listado de episodios señalado líneas arriba, cada uno de ellos dando cuenta de muy distintas calidades y cantidades de energías.

Estos cambios en cosmovisión amplían límites y soportes dinámicos en geología, que en las transiciones de finales del mioceno y en las bases del pampeano hay baches morfológicos que merecen atención.

Revertir tan acreditados conceptos en tiempos tan pretéritos como los del mar pampeano miocénico y los sucesivos frentes marítimos que fueron emergiendo en sus descensos, y las deposiciones que siguieron en el plioceno en glaciaciones y desglaciaciones aprovechadas para sumar a las del cuaternario, es tarea para varias generaciones a partir del momento que se considere el rol de las energías convectivas presentes en derivas litorales y salidas tributarias conformantes de interminables acreencias, con dinámicas y traducciones morfológicas bien propias y no menos originales a 750 Kms al Oeste de la actual ribera atlántica, secuenciando y también borrando huellas de cordones litorales en lo que hoy reconocemos como planicies pampeanas.

Los anchos que resaltan las secuencias y escalas de desarrollo longitudinal y de altura de los distintos cordones, acreditan los distintos caudales y energías obrantes merced a los sedimentos transportados; descubriéndose en las cotas de los 350 m muy diferentes a las de cota 100 m; muy diferentes a los cordones llamados paleopuntas de Pipinas y Villa Gesell; muy diferentes a los más recientes e igualmente visibles en las cercanías de la actual costa atlántica en las mismas latitudes y muy diferentes a los visibles de las salidas tributarias del Oeste en la planicie intermareal al Sur de Campana.

Comenzar a atender esas diferencias permite discernir sobre las magnitudes y circunstancias en que se manifestaron esas energías. Todo este enfoque de sistemas convectivos nutriendo nuevas miradas a hidrogeomorfología histórica, cambia el paradigma mecánico que por décadas gozó el löss eólico acreditando primacía en la formación de estos suelos pampeanos.

Procesos que no son a confundir con los del "mar entrerriense o paranense", cuyos espesores más potentes corresponden a los depósitos del subsuelo del ámbito Chaco-paranense.La característica más notoria de estos depósitos lo constituye la abundante y diversa fauna de moluscos restringida a las facies marinas de las formaciones Paraná y Puerto Madryn. Las primeras menciones sobre la existencia este mar son de índole paleontológica y datan desde mediados del siglo XIX. Fueron efectuadas por d’Orbigny (1842), quien halló moluscos marinos en los alrededores de la ciudad de Paraná.

Las imágenes que aún hoy guardan grabadas las dinámicas de los cordones litorales de salidas tributarias en interfaces marinas a lo largo del tardío Mioceno, reconocen comienzo en la actual cota de los 300 m en la longitud 65º O, a 750 Km de distancia de la actual ribera atlántica.

No estoy en condiciones de inferir que esa cota fuera la de aquellos tiempos del tardío Mioceno, o fuera fruto del desplazamiento y alzamiento de las placas; o herencia en plenillanura sureña de la fractura de las sierras de San Luis. Basta una elevación de tan sólo media décima de milímetro por año, para en 5 millones de años superar ese desnivel de aprox 250 m que se interpone a las salidas del Oeste en directo a la planicie.Por lo tanto, tampoco infiero que el mar pampeano miocénico hubiera alcanzado esas alturas, o fueron socavados sus accesos para dejar allí grabados esos tránsitos de las formidables rías; y ya en planicies marinas con aguas más someras, los bordados cuspidados de los cordones litorales que siguieron.http://www.alestuariodelplata.com.ar/salado2.html

A estos aprecios a las “nacientes” del sistema del Salado cabe le sigan el de las “salientes” al océano, incluídas sequías e inundaciones

Sequías 1574-76, 1614-1617, 1700-1710, 1729-1730, 1747-1749, 1771-1773, 1805, 1824 y 1832-33, 1879, 1910, 1929-1930, 1950-1952, 1956.

Inundaciones. En 1857 un barco a vapor partiendo de Buenos Aires y subiendo por el Salado llega hasta la laguna de Samborombón. Imposible de no haber abierto una canalización. Que por cierto, jamás resolvería la disociación advectiva con las riberas de la bahía

Hasta hace 1.500 años el Salado salía por la cara SE del cordón pleistocénico de Villa Gesell, al que se ve como línea delgada ligeramente curvada y cruzada al final de la carta y por cierto, anterior a la formación de las barreras de médanos de hace 1500 años.

También se advierte en el centro lateral derecho de la carta, el trazado del canal por el que en 1857 llegaron en barco a Chascomús. Por fin, hace 2500 años el Salado encontró su salida por el sistema de humedales del Tuyú, sumando allí las calorías necesarias para advectar hacia el Norte superando las altas temperaturas de las riberas de la bahía. En cercanías de la salida del río Samborombón resultaría imposible por las altísimas temperaturas en esas riberas con sedimentos precipitados en tal desorden, que no lograrían en 100 años superar ese desencuentro advectivo. Tan torpe, que en oportunidad de venir a la Argentina a presentar el anteproyecto de un aliviador para el Salado. el Prof. Dr Gregori Koff a cargo del Laboratorio de Desastres Geológicos de la Academia de Ciencias de Moscú, confesó -sin que nadie se lo preguntara-, que allí se había generado un desastre geológico. Ese, que a este que suscribe le permitió un 15/8/2009 descubrir el corredor de flujos que bautizó con el nombre de su Musa inspiradora: “corredor Alflora”

frentehalino 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 y Puerto Alflora . 1 . 2 . 3 . 4

http://www.hidroensc.com.ar/csj1525.pdfCausa CSJ 1524/2019

http://www.hidroensc.com.ar/csj1525%20anexo3.pdf

http://www.hidroensc.com.ar/csj1525amplioanexo.pdf

 

Las imágenes que siguen intentan mostrar las delicadezas de un sistema de compromisos advectivos de tres cursos serranos con las rías de descargas de flujos cordilleranos en cota 360 a 250 m en la longitud aprox a los 66º O y desde los 35º a los 38º S, con frecuencias del orden de 22 a los 25 Kms. y largos que hoy aún descubren 50 Kms en el primero al Norte, hasta 200 Kms en los que le siguen al Sur.

La imagen que sigue muestra la delicadeza de estos sistemas de cordones litorales tributarios al Brazo de Thetis, alterada por labranzas. Tal el caso de las obradas en cercanías de Christophersen, provincia de Santa Fe, generando la laguna La Picasa. El INA y el CONICET mudos. El Estado no resuelve estos problemas. Hace 20 años se vienen sumando en SCJPBA y CSJN estas denuncias sobre graves errores de la ciencia hidráulica que pesan en Madre Natura

Es indudable que los delicados relieves que revelan la formación de estos suelos reclaman imágenes muy definidas de grandes áreas. Hoy las tenemos cargadas de información. Pero si la mecánica de fluidos sigue aferrada a sus catecismos gravitacionales y no dedica la menor atención a los procesos admirables que despierta el sol en Madre Natura, seguiremos cavando sarcófagos tutankamónicos. El art 2º de la termodinámica clásica también se descubre ciego.

La imagen que sigue muestra en la parte inferior izquierda el relieve pleistocénico tardío de La postrera de 22,9 m de altura inferido al igual que todos los cordones de estas pampas como fruto de acción eólica, ajena por completo a termodinámica de sistemas naturales abiertos y enlazados; a los procesos convectivos y sus determinantes advectivos. Ajena por completo a la energía solar que el Anexo de la ley prov. 11723 reconoce en la Vida de los “ecosistemas”

La delicadeza de estos cordones litorales tributarios al brazo de Thetys en cotas por encima de los 200 m prueba la sensibilidad de esos depósitos sedimentarios que ningún viento alcanzaría a generar con semejante prolijidad, variando los anchos y alturas de sus trazas en función del clima y profundidad de ese mar que gradualmente iba perdiendo profundidad. Estos depósitos de 2,5 millones de añosllegaron a nuestro presente conservando la prolijidad de los sistemas convectivos y susdeterminantes advectivos

Ya en 1857 habían trazado un canal de salida a Samborombón

http://www.alestuariodelplata.com.ar/salado2.html